miércoles, 5 de enero de 2011

FRANCISCO I. MADERO

Por: Greta S Sanchez Estrada.
Francisco I. Madero González, nació el 30 de octubre de 1873 en la Hacienda El Rosario en Parras, Coahuila, hijo de Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño, sus hermanos, Gustavo, Alfonso, Emilio, sus hermanas Mercedes y Magdalena. En Parras, aprendió sus primeras letras y como le gustaba el campo, visitaba las tierras de la familia y ese acercamiento con la agricultura lo llevó a escribir: “vengo de la tierra virgen y en su vientre recibí mi primera educación; por lo tanto, conozco, las profundas necesidades de aquellos que sufren la falta de educación y de justicia”. Debido a que descendía de una familia acomodada, tuvo oportunidad en su juventud de realizar estudios sobre Administración en Francia y en Estados Unidos estudió Agricultura.
En enero de 1903 contrajo matrimonio con Sara Pérez en la ciudad de México y aunque no tuvo hijos propios; reunía en su casa decenas de jovencitos huérfanos a quienes protegía, alimentaba y educaba. En 1904 el período presidencial en México fue extendido a seis años, pero aunque el régimen de Porfirio Díaz fue considerado como un milagro en su desarrollo económico, lamentablemente esa prosperidad no llegaba a todas las capas sociales, pues como, siempre a sucedido, los “de abajo” son los sacrificados. En lo político la oposición era brutalmente reprimida. El pueblo sufría la falta de equidad en la aplicación de la justicia. La educación muy pobre y escasa. Los indios Yaquis de Sonora eran transportados bajo amenazas de muerte a trabajos forzados en las plantaciones de henequén en Yucatán.
El día 2 de abril de 1903 en la ciudad de Monterrey, agentes del gobernador Bernardo Reyes disuelven a balazos una manifestación pacífica de la oposición, entre otros Madero presenció el trágico acontecimiento, lo que lo inquietó profundamente, impulsando a Madero y a sus amigos a organizar un movimiento democrático. Hacia 1904 se inicia en la política.
En el año de 1906 los mineros de la mina de cobre en Cananea Sonora, protestaron pidiendo la jornada de 8 horas, un salario mínimo de $ 5.00 un trato humanitario y tener derecho a los ascensos. En el mismo año, obreros de las fábricas de textiles en Puebla y Río Blanco en Veracruz organizaron huelgas y para pidiendo mejores condiciones de trabajo, pero éstos últimos fueron reprimidos por las fuerzas federales, en tanto que los obreros de Cananea, fueron intimidados por soldados yanquis que cruzaron la frontera, siendo apresados, entre otros, los dirigentes Manuel M. Diéguez y Esteban Baca Calderón.
En el año de 1908 Madero publicó un libro titulado “La Sucesión Presidencial en 1910”. En su obra, proclamaba el principio de Sufragio Efectivo. No Reelección. Proponía también que la lucha democrática debía ser pacífica, rechazando el uso de las armas. Y hacia un llamado para formar un partido nacional independiente para recuperar los derechos cívicos que la dictadura había arrebatado al pueblo mexicano. El partido se llamó “Partido Antirreeleccionista”; por lo que Madero recorrió todo el país para organizarlo. Y en abril 13 de 1910 en la capital de la República se realizó la “Convención Nacional” para constituirlo legalmente; y en dicha convención se postuló a Francisco I. Madero para la Presidencia de la República y a Francisco Vázquez Gómez para la Vicepresidencia.
El nuevo movimiento reivindica el respeto de la autonomía en la vida política local y el libre sufragio, por lo que el lema de campaña más importante es el de “Sufragio Efectivo. No Reelección”.
La noche del jueves 16 de junio de 1910, a pocos días de las elecciones, Madero es arrestado en la ciudad de Monterrey, acusado de agitar a la opinión pública contra el presidente y enviado a San Luis Potosí. En las elecciones del domingo 26 de junio de 1910 no hay ninguna sorpresa: Porfirio Díaz sale victorioso.
Mientras tanto Francisco I. Madero escapa de su prisión y llega hasta San Antonio, Texas, para reunirse con algunos exiliados.
El sábado 15 de octubre de 1910 se lanza el plan de San Luis que incita a la rebelión armada en contra del aun presidente Díaz; En este plan se declaraban nulas las elecciones fraudulentas para llevar a Porfirio Díaz por sexta vez a la Presidencia de la República, estableció el principio de Sufragio Efectivo. No Reelección, y buscando el apoyo de los campesinos planteó en el articulo 3º la restitución de las tierras de las que habían sido despojados los campesinos.
La fecha del domingo 20 de noviembre de 1910 queda fijada para llevar a cabo una revuelta popular que logre la realización de nuevas elecciones presidenciales.
El miércoles 10 de mayo de 1911 las fuerzas armadas que apoyan a Madero se apoderan de Ciudad Juárez y con ello éste termina su exilio en Texas. El miércoles 24 de mayo se lleva a cabo una enorme manifestación de obreros, estudiantes, campesinos y algunos sectores de la naciente burguesía para exigir la renuncia del presidente Díaz. Así, dos días después, el viernes 26 de mayo, sin poder combatir a tantos inconformes con su dictadura, Porfirio Díaz huye de México rumbo a Francia para no volver.
Con la renuncia de Porfirio Díaz, quedando de Presidente Interino León de la Barra, con quien los porfiristas continuaron en el Gobierno. El nuevo Presidente convocó a nuevas elecciones para el período 1911-1916, resultando electo Francisco I. Madero, asumiendo el cargo de Presidente de la República el 6 de noviembre de 1911.
El grupo de los “Científicos”, gente de Porfirio Díaz, convenció a Madero de que la administración de la República no sufriera cambios, por lo cual Madero no convocó a gente de su confianza al gabinete, por lo que hombres como Venustiano Carranza, José María Pino Suarez y otros no formaron parte del nuevo gobierno. Por este motivo a pesar del triunfo de la revolución, los problemas del pueblo continuaron.
Esto provocó mucho malestar y Emiliano Zapata en el sur proclamó el “Plan de Ayala”, porque Madero no atendió sus peticiones de justicia para los campesinos. En el norte, Pascual Orozco también se rebeló contra Madero, controlando el Estado de Chihuahua. Otro error de Madero fue licenciar las fuerzas irregulares que le dieron el triunfo. A los católicos que hubieran sido buenos aliados de Madero se les afectó su representación el Congreso. La libertad de prensa llegó al libertinaje, los extranjeros afectados en sus intereses convirtieron sus periódicos en furibundos enemigos de Madero y su gabinete. Los periódicos El Imparcial y El País, fueron lo que más insultaron al nuevo régimen.
Por otro lado debemos recordar que el gobierno de Madero fue respetuoso de la libertad, se alejó de la influencia extranjera, representada por Henry Lane Wilson embajador de los Estados Unidos en México. Podemos decir que fue más mexicano que Juárez y que Díaz. Con Madero las representaciones diplomáticas de América Latina fueron reconocidas, tuvieron personalidad, ya no fue solo la embajada de Estados Unidos la que recibía todas las atenciones.
El presupuesto de educación que en tiempos de Don Porfirio llegaba a ocho millones, Madero lo elevó a trece millones de pesos y llevó la educación a las zonas rurales por primera vez desde la época de los misioneros. Los juzgados libres de los porfiristas funcionaron con mayor equidad en el reparto de la justicia.
Pero parece que tuvieron más peso los errores que los aciertos, además de que el cambio de la situación no convenía a los intereses del embajador Henry Lane Wilson, y la embajada se convirtió en el centro de la agitación contra Madero y en pocas semanas antes de la toma de protesta del nuevo presidente de Estados Unidos Thomas Woodrow Wilson a quien Madero ya le había pedido que retirara a su embajador, se concertó el “Pacto de la Ciudadela” con lo que dio inicio la llamada “Decena Trágica”.
Bernardo Reyes y Félix Díaz, eran de los principales caudillos de la oposición a Madero, a quienes las fuerzas de Madero habían derrotado al primero en Tamaulipas y al segundo en Veracruz, Madero les perdonó la vida para no mancharse de sangre y los encarceló. El nueve de febrero de 1913, dos regimientos de Tacubaya y los Cadetes de la Escuela Militar de Tlalpan, asaltaron la penitenciaría para liberar a Reyes y a Félix Díaz y en seguida atacaron el Palacio Nacional, donde perdió la vida el Gral. Bernardo Reyes y el resto de las fuerza se dieron a la fuga, para refugiarse en “La Ciudadela”.
Al frente del Palacio Nacional quedó Gustavo Madero organizando la defensa con el Gral. Lauro Villar como Jefe de la Plaza. A las pocas horas llego el Presidente Madero al Palacio Nacional. Lamentablemente el Gral. Villar quedó mal herido, y quien debió de reemplazarlo era el general Felipe Ángeles, quien se encontraba en Morelos luchando contra Zapata a quien derrotó. Entre los disponibles para tomar el mando estaba Victoriano Huerta a quien todo mundo señalaba como envidioso, desleal y comprometido en la conspiración, Madero no desconfiaba de él, sobre todo después de haber derrotado a Pascual Orozco cuando se levantó contra Madero en Chihuahua. El Judas Huerta abrazó sonrió, abrazó en público a Madero y en seguida con el pretexto de que necesitaba fuerzas para someter a los conspiradores, empezó a ordenar movimientos de tropas de todo el país, y así comenzó la llamada “Decena Trágica”.
Victoriano Huerta que había sido nombrado por Madero como jefe de Plaza, fue quien dirigió en compañía del embajador americano Henry Lane Wilson la sublevación en contra del Presidente; lo acompañaron algunos oficiales, coroneles y generales como: Bernardo Reyes, Félix Díaz, Manuel Mondragón, Guillermo Rubio Negrete, Gregorio Ruiz, Jiménez Riveroll, Aureliano Blanquet, Rafael Pimienta, autor material de la muerte del Vicepresidente Pino Suárez, Francisco Cárdenas, que disparó en la cabeza del Presidente Madero Para quitarle la vida.
Fueron diez días del domingo 9 de febrero de 1913 al martes 18 de febrero del mismo año en que la ciudad de México sufrió los horrores de la lucha entre la gente fiel a Madero, que combatían desde Palacio Nacional a los traidores que se habían apoderado de la “Ciudadela”, quienes eran encabezados con Huerta y el embajador americano Henry Lane Wilson. Es importante aclarar que la Ciudadela en esa fecha era una especie de fortín militar, donde el gobierno concentraba todo su arsenal militar, lo que le dio una gran fuerza a los sublevados. Henry L. Wilson había solicitado a su país la presencia de marines y barcos de guerra en el Puerto de Veracruz, para salvaguardar los intereses de ciudadanos americanos y otros extranjeros que vivían en la capital mexicana. Es importante mencionar que Gustavo Garmendia salvó la vida del presidente cuando el día 18 de febrero de 1913 Jiménez Riveroll se hizo presente en el despacho de Madero y pistola en mano ordenó a sus hombres disparar a Madero y Garmendia disparó contra Jiménez y posteriormente cuando los soldados de Riveroll disparan contra Madero, Marcos Hernández interpone su cuerpo para salvarle también la vida. Momentos después bajó Madero al patio de Palacio en busca de ayuda, encontrándose con soldados del 29 de infantería al mando del general Aureliano Blanquet quien lo hizo su prisionero en compañía de su gabinete. Cabe mencionar que a Madero le pidieron su renuncia varias veces, pero como no quiso renunciar, una vez que lo hicieron prisionero, dejaron en libertad a su gabinete, y el Presidente y su Vicepresidente, fueron llevados a la Penitenciaria “Lecumberri” pero a pesar de que habían prometido respetar su vida y la de José María Pino Suarez, al llegar a la cárcel los asesinaron, reportando que intentaron rescatarlos y en la revuelta murieron. Este trágico acontecimiento tuvo lugar el día 22 de febrero de 1913.

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