Por Sergio R. Moreno S.
En 1909 el régimen porfirista se hallaba en problemas debido a los abusos con la población que generaron la crisis política. Zapata ya había desechado la política y la legalidad como camino hacia la solución de los problemas del pueblo. Pero cuando Francisco I. Madero promueve el Plan de San Luis, Emiliano considera esperanzador el tono político de Madero, sobre todo su reforma agraria.
Emiliano Zapata y sus seguidores van aumentando conforme toman ciudades, debido a los resentimientos en contra del sistema; además del odio hacia los hacendados españoles. El ejército insurgente va creciendo de tal manera que para mayo de 1911 sólo faltaban dos plazas por tomar en Morelos: Cuautla y Cuernavaca. Después de atacarla por días, el 19 de mayo cae el regimiento que defendía la ciudad. Porfirio Díaz escuchó las noticias con gran temor, seis días después renunció a la presidencia.
Ante este triunfo, Emiliano Zapata y Madero se entrevistan el 7 de junio de 1911; dos días después Madero visita Morelos y Guerrero. Pero su actitud confunde a los zapatistas, pues se muestra muy condescendiente con los hacendados. Los hacendados señalan la violencia con la cual los insurgentes tomaron Cuautla. Luego de esas reclamaciones los periódicos de la capital inician una campaña de desprestigio contra los zapatistas, califican a Zapata de bandido y aseguran que se rebelará al nuevo gobierno democrático. También hubo publicaciones que defendían al insurgente; finalmente, Madero invitó a Emiliano a México.
En la capital Zapata se encarga de desmentir las acusaciones de rebeldía y aclara que Madero es el guía del cambio hacia una sociedad más justa. El deseo del Caudillo del Sur era retirarse a su vida privada y disfrutar de su familia; pero debía licenciar las tropas y dejar Morelos bajo el mando de algún líder que fuera bien visto por el pueblo. El gobierno del país se preocupa por la fuerza que aún posee Zapata en todo el sur, para reducir su peligrosidad decide licenciar las tropas de los zapatistas. Emiliano pide el retiro de las fuerzas federales del estado. Comienza así la discordia entre Madero y Zapata.
Madero visita Morelos y es cauteloso en el trato a Zapata, pero se da cuenta que las autoridades no le hacen el menor caso y decide retirarse, temiendo un levantamiento. Una vez que Madero asumió la presidencia se produjo un último intento de aliviar las tensiones con Zapata, pero Madero se niega a resolver las peticiones de Zapata, en cambio, lo conminó a “rendirse a discreción y salir del país”, puesto que la actitud de rebeldía estaba perjudicando a su gobierno. A esta recomendación respondió Zapata: “Ya puede ir contando los días que corren, pues dentro de un mes estaré en México con 20 000 hombres y he de tener el gusto de llegar a Chapultepec y colgarlo de uno de los sabinos más altos del bosque”.
Dada la hostilidad del gobierno, Zapata decide proclamar el Plan de Ayala, dando énfasis a la traición de Madero. Este plan pretendía recuperar y continuar la revolución que Madero había iniciado pero que no llevó a buen término. Son tres los artículos principales: donde se toma posesión de los terrenos y aguas que hayan usurpado los hacendados. También se expropia la tercera parte de las tierras, montes y aguas a los monopolios del país. Otro artículo señala que a los que se opongan a lo expresado anteriormente se nacionalizaran sus bienes y dos tercios de éstos serán repartidos entre las viudas e indemnizaciones por la guerra.
En 1913, Huerta da un golpe de estado y asesina a Madero y a otros personajes de la Revolución, convirtiéndose en dictador. Inmediatamente Venustiano Carranza se levanta en armas contra el nuevo régimen. Francisco Villa volvió de su exilio en Texas para apoyar el movimiento constitucionalista; sin embargo, Zapata prefirió mantenerse al margen porque Huerta estaba muy ocupado combatiendo en el norte, lo cual es un respiro para el hostigamiento del sur. Esto le da tiempo para organizar sus tropas.
Por un tiempo se produce una tregua, pero no dura mucho. Los huertistas y hacendados envían a un general para terminar con Zapata, pero fue derrotado. A finales de abril, el ejército zapatista tomó Cuernavaca, poniendo fin a la ofensiva de Huerta. En octubre Zapata fundó el Ejército Liberador del Centro y del Sur, y extendió su influencia hasta Yucatán y comenzó a tener contacto con Villa para unirse y acabar con Huerta. Una vez derrotado Huerta se pudieron unir los dos líderes rebeldes más famosos de la Revolución. La fuerza militar no bastaba para mantener el orden en el país y ambos estaban reacios a participar en la política.
En la Convención de Aguascalientes en 1914 se unieron villistas y zapatistas para hacer mayoría y así desconocer a Carranza como presidente, y, adoptaron el Plan de Ayala como programa para el país. Pero Carranza desconoció la Convención y trasladó el gobierno a Veracruz, en donde preparó a las tropas para reclamar su poder a través de las armas y derrocar al presidente provisional villista Eulalio Gutiérrez.
En diciembre de 1914 entran a la Ciudad de México ambos dirigentes con más de sesenta mil soldados. Ambos eran gente del pueblo, pero muy distintos: Villa era salvaje y festivo, Zapata místico y taciturno. Las fuerzas de ambos caudillos pudieron haber tomado el poder fácilmente, pero se separaron para combatir a los carrancista en el norte y en el sur. Pero los esfuerzos de Carranza por recuperar la Ciudad de México dieron frutos en 1915, por lo que Zapata se replegó al sur en una lucha constante contra el general Pablo González.
En 1915, el estado de Morelos y las demás zonas zapatistas estuvieron gobernadas por los campesinos armados dirigidos por el propio Emiliano y un grupo de intelectuales usando el Plan de Ayala como fundamento. De este modo Zapata promovió la ley agraria y mejoró las condiciones de las comunidades, Intervino los ingenios azucareros e incentivó la producción, mejoró la siembra, trazó los límites de los ejidos, construyó escuelas y mejoró la educación. Puso en marcha los planes para desterrar el desempleo, incentivó el comercio y la industria y proyectó el mejoramiento de las vías de comunicación. Integró las juntas representativas de los pueblos y comunidades, creó asociaciones para fomentar la agricultura y la industria, aplicando programas de mejoramiento de la salud y las condiciones de vida de todos los habitantes de Morelos.
En la agricultura, dio importancia al establecimiento de un sistema de créditos para los campesinos; dispuso ayudas especiales para las épocas de cosecha y proporcionó garantías materiales a los campesinos para la siembra. Esa forma de organización fue hostilizada, interrumpida y desmantelada por Carranza tratando de borrarla de la memoria histórica. Carranza nunca quiso llegar a un acuerdo con los zapatistas, pues su idea de vida social era opuesta. Inició la guerra final contra Zapata en 1916 con ayuda del gobierno de los Estados Unidos.
Ese mismo año Carranza asumió la presidencia y fue muy influenciado por la clase poderosa del país y de los Estados Unidos, pues le tenían miedo al socialismo de Zapata, para derrocarlo se estableció un cerco en todo Morelos, y se fue estrechando para destruirlo. No obstante, la lucha fue favorable para los rebeldes durante mucho tiempo, porque los campesinos querían vivir con base en el Plan de Ayala. Carranza no consiguió doblegar a Zapata y entonces utilizó la guerra psicológica para tratar de romper la unidad del movimiento.
Una vez derrotado Villa todas las fuerzas federales se vuelcan para vencer a Zapata. En agosto de 1915 da inicio el derrumbe de la Revolución Zapatista, lo cual fue producto de la terrible violencia de los federales, fusilamiento masivos, la toma de prisioneros, incendios, saqueos, deportaciones de pueblos enteros y la destrucción de toda propiedad. Todo esto merma las filas del ejército zapatista.
El origen de la frase “Tierra y Libertad” se debe al pensamiento de Zapata. Para él no hay libertad sin tierra, sin tierra, sin trabajo, sin comida, el hombre no es libre. En 1916, Zapata pasa a una ofensiva más grande: ataca bombas de agua y estaciones de tranvías cercanas a la Cd de México, logrando hacer retroceder al general González. Pero los problemas comenzaron para el bando rebelde, comienzan a surgir discordias entre los zapatistas, entre ellos se traicionan y asesinan, siendo una víctima inocente de estos actos el amigo de Zapata, Otilio Montaño y su hermano mayor, Eufemio Zapata.
Dadas las traiciones, Zapata se vuelve más histérico; todo lo encolerizaba, al punto de causar miedo a los otros jefes. Aunado a esto, González y su lugarteniente Guajardo atacan con ímpetu los poblados para terminar de una vez por todas con el insurgente. Se llegó al punto en el que Zapata buscó concertar alianzas con Venustiano Carranza, pero no progresan y la hostilidad continúa. La última decisión de Carranza a su lucha con Zapata es asesinarlo.
Es curioso como Zapata murió asesinado a través del acto que más odió en su vida: la traición, gestionada por González y Guajardo. Al campamento de Zapata llegan rumores sobre una posible diferencia entre los dos oficiales, por lo que invita a Guajardo a unirse al lado rebelde. Pero González interceptó la carta y chantajeó a Guajardo. Éste a su vez, ve la oportunidad de probar su lealtad y le da una respuesta afirmativa a Zapata. Como requisito Emiliano le pidió fusilar a la gente de un antiguo subordinado del propio Guajardo. Guajardo cumplió con su petición y satisfizo a Zapata, al cual le regala un caballo hermoso.
En la siguiente reunión se entregaría una gran cantidad de cartuchos en la hacienda de Chinameca. La mañana del 10 de abril de 1919 Zapata ronda el lugar, pero parece sospechar algo. En el interior, el lugarteniente de Zapata, Palacios, conversa con Guajardo, quien invita varias veces a comer a Zapata. Finalmente, él accede y entra a la hacienda con tan sólo diez hombres, dejando al resto del ejército afuera. Pero al momento en que entraba al lugar, la guardia que parecía que rendiría honores al rebelde, abrieron fuego sin dar tiempo de reaccionar al Caudillo del Sur, quien cayó para no levantarse más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario